martes, 22 de septiembre de 2009

¿Cómo ocultar que el tiempo ya paso?, ¿cómo callar el amor de los dos. Si eres feliz dímelo por favor. Hoy se que el mundo ha cambiado para siempre...
Te amaré siempre así , auque no seas mío….

Una vez más para llorar lo que perdimos, una vez más para entender porque lo hicimos, una vez más para los besos que no dimos, una vez más vuelve conmigo ♥
Esto es una familia, rara, atípica, pero es una familia. Y como toda familia a veces los hermanos se pelean, discuten, pero nada más grave que eso, bueno...a lo mejor hasta haya una oveja negra entre alguno de ellos, ¿pero que la vamos a apartar por eso? acá la integramos...Se lo que es tener una familia, y esta es mi familia.
La felicidad es un rayo, un chubasco que se va tan rápido como llegó. La felicidad es fugaz, no la vimos venir que ya se fue.
No tuviste tiempo de ni ilusionarte con la felicidad que pasa una ráfaga que te deja perplejo, mas vacío y desnudo que antes.Hay que aferrarse bien fuerte a la felicidad porque está hecha de aire, y rápidamente se nos puede escapar de las manos.
Esperar a que la vida nos trate bien porque somos buenas personas es como que un toro no te ataque porque sos vegetariano. Para mí las relaciones son como un trato. Hay buenos tratos y hay malos tratos. Cuando una persona quiere a alguien sin decirlo ya hay un trato. Yo te voy a tratar bien porque vos me vas a tratar bien. Pero si yo maltrato a alguien ¿Qué puedo esperar a cambio? Cuando una persona maltrata a los demás en realidad se está tratando mal a sí mismo, o sea se te vuelve en contra, la piña que vos das te lastima a vos. Es un problema ético, tratar a los demás como queremos que nos traten. Si yo maltrato recibo maltrato. Pero cuando tratamos bien a los demás y nos vuelve maltrato pensamos “que hice yo para que me traten así”. Y la respuesta es “nada”, no hicimos nada. Simplemente nos topamos con alguien que tratándonos mal en realidad se maltrata a sí mismo. La solución no es más maltrato. Si un trato se vuelve malo, bueno, hay que hacer otro. Hay que hacer tratos nuevos, negociar Hay que buscarle la vuelta, porque los buenos tratos son la única manera de quererse bien.

Tu corazón se fue, te fuiste con él, tu corazón cambión, no quiso sentir más, las ganas la pasión se quedaron atrás! ♥

lunes, 21 de septiembre de 2009

Los amores pueden ir y venir, pero los amigos no. Podría estar un año contándote las cosas que hicieron por mí y sin esperar nada a cambio. Cuando alguien es tu amigo de verdad, tus problemas son sus problemas, si vos sufrís tu amigo también sufre, si vos necesitas ayuda ellos son los que están. Un amigo no te deja en banda y no especula si le conviene estar o no con vos, un amigo esta, esta y siempre al pie del cañón. Podes ir y venir, podes pelearte una y mil veces, pero la amistad va mas allá de eso. Es como un lazo transparente que te une de por vida... gracias amiga! ♥

Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre. El no ya lo tengo, dice alguien para darse coraje, porque el no es lo que nos rige. Decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí. A veces decimos sí sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo. De una chica rapidita decimos que tiene el sí fácil. ¿Pero no se trata de eso la vida? ¿De decir sí, de avanzar, de vivir...? El sí nos compromete, y nos desnuda. El sí expone nuestros deseos. El sí señala que algo nos falta. Una vez más estamos ante esa decisión. Que todo siga siendo no, o animarse al sí y zambullirnos en la vida. Esa vida que vivimos deteniendo todo el tiempo con el no.

Una imagen, un olor, un sonido, nos traen una vivencia que sigue viva, latiendo. Va más allá de que uno quiera o no, ese recuerdo vuelve sin permiso, sin ser llamado.
¿Por qué algo que queremos sepultar, olvidar, se nos cuela por los sentidos y vuelve tan vivo como siempre? Porque algo nos dice, algo nos reclama. Algo late en esa imagen, en ese aroma, en esa música, algo nos susurra, es un tiempo perdido que vuelve para ser recuperado.
Esas evocaciones, esos recuerdos súbitos son señales que nos sirven de guía, porque cuando escuchás una canción que te hace acordar a otra época y sentís nostalgia, quiere decir que algo de lo que vos eras quiere volver, quiere seguir vivo.
Casi todos los días tenemos esas imágenes, esos olores, esos sonidos que nos transportan al pasado, pero los ignoramos. Pero si en lugar de ignorarlos nos detuviéramos a entender el mensaje que nos traen, entenderíamos mucho mas de nosotros. Y de a poco, tirando de esa punta del ovillo, guiados por ese recuerdo, llegamos a la otra punta, a esa palabra que siempre estuvo ahí y que vuelve, irrumpe, ni golpea la puerta, nos viene a reclamar porque quiere ser dicha.
Es un tiempo perdido que entra por los sentidos, que irrumpe de golpe, pasado que se hace presente porque no puede esperar más.
Un tiempo perdido que quiere renacer. Un tiempo perdido que quiere ser rencontrado. Porque cuando recobramos ese tiempo perdido algo renace en nosotros y volvemos a sentirnos vivos, volvemos a ser nosotros mismos. Recuperando el tiempo perdido nos reinventamos una y otra vez .
Cuando algo se nos hace presente una y otra vez señala algo simple, nunca se fue. Porque en nuestro corazón limón no es limón. Una canción no es canción, es deseo de amar. Pasado no es pasado, es tiempo perdido que quiere ser recobrado.

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